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23 ene. 2013

"NOSOLOTANAS"

ESCRITO POR JOSÉ, EDITADO POR EL TANERO:

Hace unos días fui a hacerle una visita a mi amigo Walter, y aunque iba con la idea de pasar un fin de semana desconectado de la pesca, el destino me tenía reservada una grata sorpresa.
Tras hacerle una visita a Miguel (Solorobalizas) el sábado por la tarde, llegamos a casa. Una vez allí, preparamos todo el material para la jornada de pesca dominical.
Al día siguiente, nos levantamos para desayunar y acto seguido, metimos las cosas en el coche. Durante el camino comentamos la estrategia a seguir durante la jornada.
Una vez en la lancha, preparamos los equipos. Walter montó una Mitchell Avocet 242 Spin, con un carrete Abu García Sorön STX 40. Yo monté una caña Cinnetic Cautiva Caranx 2.20 m, junto con el Abu García Orra S40. Ambos carretes cargados con linea Nanofil del 0.17 y bajo de Berkley Trilene 100% fluorocarbon del 0.30 mm, más que suficiente para pescar desde embarcación.
Con los equipos montados pusimos rumbo a la zona de pesca y una vez allí, optamos por poner algunos vinilos de Berkley en nuestras grapas.

Empezamos con la primera deriva y comprobamos la evolución de nuestros señuelos. En vista de que el tiro de la corriente era bastante grande,tocó poner unas cabezas más pesadas.
El brazo sufría más, pero los vinilos evolucionaban correctamente en la columna de agua.
Estuvimos un buen rato, hasta que mi compañero optó por cambiar de señuelo, poniendo uno más liviano, dejándolo profundizar más.


De esta manera, la primera picada no tardó en producirse. Tras liberar la pieza, volvimos a hacer una nueva pasada. El vinilo de Walter fue atacado nuevamente por otra lubina, que en poco tiempo ya estaba a bordo, para contemplar su bella librea.

Tras un breve parón en la actividad, esta se retomó con otra captura por parte de mi anfitrión.
Decidí montar un vinilo del mismo modelo y con una cabeza del mismo gramaje e idéntico color.
¡¡ Ese era el motivo !! Tras el cambio, no tardé en hacerme con mi primera lubina, cuya visión me hizo intuir que tendríamos una buena tarde.

Las nubes iban avanzando sobre nuestras cabezas y por suerte, pocas fueron las veces en las que tuvimos que ponernos la capucha. Bajo tímidas gotas de agua que manaban de las alturas, otras lubinas quedaban prendidas de nuestros anzuelos.
Walter había predicho que con el repunte de la marea, la cosa mejoraria, Como si de un visionario se tratara, la profecía se cumplía tal cual me la había comentado. Las picadas eran ahora más numerosas y sólo una de las lubinas que habíamos clavado, se había liberado durante su recuperación.
Tras una buena racha por mi parte, mi compañero decidió cambiar de vinilo y montar uno mayor. Sabía que una lubina podría engullir aquella imitación, pero el tamaño medio de las capturas me hacían dudar por momentos. Sin embargo, la insistencia de Walter se tradujo en otra captura, y para más inri, esta había afianzado el señuelo completo, dentro de su boca.
La tarde ponía distintas caras, pero íbamos evitando la lluvia, por fortuna para nosotros. Y no debía haber queja, ya que las capturas seguían acompañando. Era una jornada que me recordaba a la de algún verano pasado, en la que uno casi podía intuír las capturas.


Tras un largo periodo de frenesi en la cubierta, liberando y soltando piezas, las nubes osaron ocultar al sol, para anunciar un falso final del día. Sin embargo, el viento nos echó una mano para mover esa nubosidad y así poder contemplar el verdadero ocaso.


Ya no quedaba mucho por hacer. Tan sólo probar suerte con un paseante, por si sonaba la flauta. Pero la flauta no emitió nota alguna, por lo que no tardamos en recoger y dar gracias por una jornada entrañable.
Por delante quedaba un ameno paseo en coche, que nos permitiría recordar cada uno de los lances, como si de nuevo lo estuviéramos viviendo. Este es sin duda, otro de los placeres de la pesca: rememorar una jornada, con sus anécdotas y capturas.
VER VÍDEO:

17 ene. 2013

SEABASS XXL


Salí de noche para poder llegar a la zona y tentarlas antes del amanecer.
Cuando llegué me dispuse a hacer mi primera caída a la deriva, acababa de ser pleamar y empezaba la primera corriente de la secante.
 Decidí poner un vinilo de 30 gramos y con colorido muy vivo, debido a que en breve se produciría el cambio de luz. En esa primera deriva que hice se sucedieron varios lances, en cada    uno de los cuales tuve ataques, pero no llegaban a enganchar.
 -Era buena señal, las lobas tenían actividad-.
Encendí motor y me dispuse a hacer la segunda caída a la deriva por la misma zona y en uno de los lances,       ¡ zas ! entró una que no daba ni la medida. Así que a desanzuelarla, lo cual me lleva bastante tiempo y aún encima prácticamente de noche para poder devolverla a su hábitat lo antes posible. Cuando la di desanzuelado ya se me había acabado la deriva.
 Encendí motor otra vez y vuelta a empezar por la misma zona.
Decidí cambiar el tamaño y peso del vinilo , pasé de 30 a 20 gramos, lo cual no creo que fuera lo correcto, ya que la corriente tenia más tiro que cuando empecé, y de 14 a 10 cm ya que había fallado algunas de la primera  deriva y creí que engancharían mejor.
Lancé el vinilo, esperé que tocara en el fondo, y cuando me dispuse a empezar a trabajarlo, en el primer toque, la caña empezó a arquearse, - y me dije-, " ¡ Ala !, ya enganché en el fondo ", ¡ como me engañó !, de repente comenzó a salir hilo del carrete en contra de la corriente, y me di cuenta que eso no era un enganche. Se trataba de doña SEABASS. Fue una pelea muy buena , con continuos cambios de dirección y siempre tirando hacia el fondo. Pero en cuanto la subí a media agua, pegó un par de cambios más de dirección y no le di tregua. En cuanto pude ver un poco el lomo, le metí la sacadera y ahí dio sus últimos coletazos.


A pesar de su tamaño, creo que he tenido mejores batallas con lubinas de menor porte. A veces no se cumple lo de" caballo grande ande o no ande "


 Pido disculpas por no publicar el vídeo, pero debido a la poca luz que había, apenas se aprecia la captura. Y los que ya me conocen saben que para hacer algo mal, prefiero no hacerlo.
En próximas entradas publicaré un par de vídeos, para que veáis la efectividad de este vinilo. Bueno, para mi, un SUPERVINILO, aunque ya sabemos que depende de la vivencia en capturas que nos toque vivir a cada pescador. Aunque José ya se me ha adelantado publicando un pique que tuvimos entre los dos, y todas las capturas fueron con el SPLIT BELLY de Berkley.
Podéis ver su entrada en el enlace que os dejo a continuación:
http://nosolomosca.blogspot.com.es/2013/01/partido-con-las-lubinas.html

9 ene. 2013

UNA DE CANGREJOTE Vol. II


Estaba pescando en el límite entre una zona mixta y una zona de arena. La caña de babor reposaba  en la zona mixta y tenía montado un mejillón. La de estribor estaba calada en una zona de arena, con muchos residuos de conchas, y tenia montado un cangrejo xxl.

El día era muy oscuro, frío  y cada 5 minutos caía una lluvia fina que paraba y volvía, paraba y volvía... así que nos refugiábamos a menudo en el camarote. En una de esas ocasiones que nos metíamos en el camarote, noté un leve movimiento en el puntero de la caña del mejillón. Salí,  cogí la caña y no percibí nada,(aunque yo estaba seguro de que era dorada ) esperé unos cinco minutos, recogí y el mejillón venia aplastado pero entero con valvas y su carne. Estaba claro que se trataba de una TANA. Cogí rapidamente otra gameta que ya tenia montada con otro mejillón. Lancé y cuando la gameta dejó de rodar por el fondo y se posó en donde la fuerte corriente la dirigió, nuestra amiga metió el mejillón en la boca y se puso a comérselo. Ese momento de romper el cebo y comérselo parece que dura días. Y yo mientras, con la caña en la mano y la adrenalina y el corazón a punto de explotar. De repente soltó todo y mi resignación empezó a crecer como no os imagináis. Me decía a mi mismo: "Vuelve por favor, vuelve". Esperé un poco y nada ¡ de repente ! mi padre, que estaba dándole a las gominolas, ¡ Walter, la otra caña !. Posé la caña del mejillón y cogí la del cangrejo,  enseguida noté los tironcitos de cómo comen nuestras  TANAS. Tuve que esperar un buen rato para dar el cachete. Me dio tiempo de poner las cámaras a grabar, comentarlo con mi padre, ponerse a llover... ( como veis en el vídeo ).
La clavada fue como un enganche, la caña en cuanto se puso en vertical a mi paró en seco, completamente arqueada.  Rapidámente tuve que abrirle el freno al carrete, o partiría el hilo.Para ver la gran pelea que me dio y sus constantes carreras, es mejor visualizar el vídeo resumen, aunque no esté todo el tiempo de pelea que me dio.
Y yo además estoy seguro que se trataba del mismo ejemplar que me destrozó los mejillones. Después de la pelea de nuestra TANA recogí la caña del mejillón y no venía ni la licra.


Son muchas las horas que hay que estar esperando por ellas, pero esta técnica de cebos duros para mi no tiene comparación con ninguna de las pescas que se pueden practicar por nuestras costas. No conozco ninguna especie que pueda estar comiendo y tirando del puntero durante cinco minutos y tú con la caña en la mano esperando, y aún encima que a lo mejor no te de opción de clavar, porque como le tires antes de tiempo ya no la notarás más. Es una opinión personal no quiero desmerecer otras pescas que yo también practico, pero para mi no hay color. No por la especie a capturar sino por las emociones y sensaciones que trasmite esta técnica. 


HAZ CLICK, para saber más del CINNETIC CAYMAN BLACK:



VER VÍDEO:

3 ene. 2013

UNA DE CANGREJOTE Vol I

EN BREVE LA PUBLICACIÓN.

Mientras la preparo os dejo el vídeo para que empiece bien el año.